02/12/2012
Lo
curiosa que es la vida, lo caprichoso que se muestra a veces el azar.
Ayer sábado mi hija se preparaba el examen de ciencias que tiene
el próximo miércoles (justito el día antes de la Inmaculada) y estudiaba
con ahínco la formación y posterior deriva de los
continentes, desde la primitiva Pangea hasta nuestros días; en algún momento me acerque a ver que estudiaba y nos pusimos a charlar sobre ello y nos recreamos imaginando las titánicas
y telúricas fuerzas de la naturaleza que poco a poco han configurado nuestro
planeta.
Pangea, el primigenio continente, allá en el tiempo de nuestros abuelos.
Dos días antes, en el instituto donde hago como que trabajo,
estaba en la sala de profesores y de pronto, como por arte de magia, sin
que nadie rondara por los alrededores, la impresora comenzó a escupir un
documento; no me resultó especialmente Inquietante ni raro porque este cachivache, este
engendro diabólico imprime cuando le sale de sus circuitos siguiendo
una cadencia temporal que por mucho que he intentado descifrar, a pesar de mis bastos conocimientos matemáticos, me ha resultado
imposible del todo averiguar, vamos que imprime cuando le sale de
los.....circuitos. Bueno, el caso es que el documento en cuestión era un vale de
Groupon para que dos personas degustaran una comida en el Pangea Bar Restaurante.