Hoy es el día del trabajo y ayer el restaurante Celler de can Roca fue votado el mejor del mundo y precisamente por estas dos razones me he puesto farruco y he decidido darme un homenaje y dedicar la mañana a labores culinarias.
Tengo un amigo argentino que es un figura en la cocina; Diego Ezequiel Bianchi, (así se llama el prenda) tiene uno de los blog más visitado de todo el Cono Sur con un nombre de lo más sugerente Contacto con lo divino; en él destila sabiduría y buen hacer y cuelga unas recetas de chuparse los dedos y relamerse hasta hacerse daño, con una fotos espectaculares y una didáctica que ya para sí quisieran muchos maestros. Hace un par de meses colgó unas empanadillas de lujo y copiándole la receta se las hice a mi familia con rotundo éxito, oreja, rabo y vuelta al ruedo entre aplausos, tanto que periódicamente me instan a repetirlas. Hoy es el día con el aliciente de que he convencido a mi hija para que me sirva de pinche y así le voy metiendo el gusanillo en el cuerpo.
Empanadillas sin freír, para hacer dieta.
Va por todos ustedes:

