Esta entrada se la dedico a mi amigo Manuel Orta, por los buenos ratos que pasamos raqueta en mano
De culo, como los cangrejos.
Ayer tarde cuando sobre las nueve
de la noche concluimos el partidillo de los lunes, mientras nos secábamos el
sudor, tomábamos aire y le pegábamos un tragito a la botella de agua, uno
cualquiera de nosotros apostilló como el que no quiere la cosa:
- - Ahora que lo pienso, me estoy dando cuenta que
llevo justo 10 años dándole a esto del pádel y, pensando en el partido que hemos
jugado hoy, me estaba preguntando lo patético que resultaríamos cuando
empezamos a jugar. Digo esto, no por nada, sino porque si ahora, después de 10
años de clases y 3 o 4 partidos semanales, cuando se supone que hemos aprendido algo, somos un auténtico desastre, entonces, hace 10 años ¿en qué esperpéntica categoría estábamos?
¿cómo eran nuestros partidos de aquella época? ¿Os acordáis? ¿Todavía eramos peores que ahora ? Imposible ser peor todavía.
| Si estamos deseando acabar para meterle mano a la birra |
Los cuatro nos miramos y
sonreímos, cada uno ocupado en sus particulares
ritos y labores, uno poniéndose el pantalón del chándal, otro recogiendo
raqueta, muñequera y bolas; aquel cambiándose la camiseta sudada por otra limpia
y maldiciendo el puñetero frío otoñal que te cala hasta los huesos, el último estirando para descargar los
gemelos después del ejercicio; pero todos, todos, rumiando en silencio las
palabras de Manolo.





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