Literalmente estoy ahíto de atún. Yo creo que ahora mismo me
tiran al agua oceánica y nado raudo y veloz como estos portentosos túnidos, auténticas
flechas doradas.
Ya tenía yo ganitas de volver por
El Campero, la primera y hasta ahora última vez que estuve por esos lares fue un
31 de diciembre de 2014 y el recuerdo del pantagruélico festín se me quedó
grabado a fuego. Glorioso recuerdo. Hoy, aprovechando que le debía una comida a
mis hermanas por su regalo de Reyes, nos hemos ido toda la familia a degustar
ese maravilloso manjar que es el atún rojo de almadraba.
