El puñetero tiempo es inexorable,
se te escapa como el agua entre los dedos, mientras más lo intentas retener,
menos queda, mientras más le quieres dar de sí, menos cunde; aprietas
fuertemente los dedos para eliminar la mínima filtración y el agua se escurre
entre las coyunturas hasta que te encuentras las manos vacías, húmedas pero vacías.
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| Imagen cedida por eltapeador.blogspot.com |
Mira que llevo semanas intentando
hacer una entradita nueva de algún tugurio interesante, pues nanay de la china,
que si operan a mi mujer y tengo que hacer de enfermero cualificado, que si me
invitan a una salida campestre a recoger setas y posterior charla
micológica-culinaria (algún día que tenga ganas y no me pueda la pereza os
contaré como acabó todo), que si comida navideñas con los amigos de Écija, que
si patatín que si patatán; el caso es que llevo más de un mes sin catar nada
nuevo y sin contaros na de na. Imperdonable, absolutamente imperdonable; los
cuatro abnegados seguidores que me quedaban (Dios los premie con la lotería del
Niño) estaban a punto de mandarme a hacer puñetas, cosa que, por cierto, yo, en
su caso, ya hubiese hecho y me hubiese quedado tan a gustito.
