Dos sábados seguidos de
Comunión, dos sábados atiborrándome de cervezas, aperitivos, más cervezas,
jamoncito del bueno, algunas gambas, un plato de carne por aquí, otro de
pescado por allá, más cerveza, unos dulcecitos de postre para no dejar ir el
cuerpo, etc, etc; hasta a las golosinas de los chiquillos le he metido manos,
¡que inconsciente!. Conclusión: calorías suficientes para alimentar mediamente
bien a una familia durante una semana.
Mucho pádel y mucha
leche durante la semana, pero de esta forma no pierdo ni un gramo de peso, más
bien todo lo contrario. Cebón, me estoy poniendo cebón.
Para rematar el rizo
hoy domingo me he largado de visita gastronómica y entre los tres (cónyuge, vástago
y un servidor) hemos tenido la osadía de pedir todas las tapas de la carta ¡LAS
OCHO TAPAS DE LA CARTA! y por supuesto hemos dado buena cuenta de ellas; pero
bueno, no adelantemos acontecimientos.