Verdadero esfuerzo el
que he tenido que realizar hoy jueves, festividad de la Inmaculada, para
cumplir con mi obligación. Bien sabe Dios que ayer estaba mu malito, malísimo de
la muerte, tan malo tan malo que por primera vez en los últimos tres años falté
al instituto.
Invariablemente siempre
me pasa igual, puente que se avecina y gripe al canto. No puede ser un miércoles
normalito o un maléfico martes de una semana cualquiera; que va, tiene que ser
cuando hay puente y me entra de sopetón, sin un mínimo aviso que me ponga de
guardia.
Terracita del bar, llena como siempre
