Yo por una pechuga de pollo no
corro, de hecho es la parte del tan cacareado y noble animal que menos me
gusta, la que me parece más insípida; a mí me gusta la carne pegada al hueso,
los muslos, contramuslos, alitas y sobre todo la carne del pescuezo (sí, sí, la
del pescuezo, que aunque escasa es riquísima). A pesar de mis gustos no puedo
por menos que reconocer que la pechuga es la reina de las carnes polleriles y
tiene su cierta lógica al ser la más profusa del animal, con la que mejor y más
cómodo se puede trabajar y si a esto añadimos que su contenido en grasa es
cortito pues acaba y vámonos, vamos que es la reina de las dietas.
Viene esto a cuento porque mi
hija es una auténtica forofa de la pechuga, por si ella fuera comería día sí y
otro casi casi también filetito de pollo a la plancha con su aliñito de perejil
y ajo muy picadito ó con un suave toque de sal y pimiento negra recién molida ó
embadurnado en salsa barbacoa ó aliñado como si fuese un pincho moruno ó………..;
que le da igual cómo se lo pongan que ella más feliz que un guarro en un charco
de barro.
