Últimamente no estoy saliendo mucho a comer a sitios nuevos, cierto es
que sí salgo con bastante asiduidad, pero lo estoy haciendo a viejos y queridos
conocidos de antaño, a esos lugares fieles a los que uno siempre vuelve y en
los que uno se siente como en casa: Catalina, Chivas, Casa Paco, Zelay...
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¡Madre mía, como he dejado el plato! |
Vale, no estoy conociendo nuevos sitios y por tanto no tengo material
para nuevas reseñas de gastrobares y restaurantes al uso; pero cocinar si que
estoy todos los días cocinando y de esto dispongo de un amplio material para
publicar, es más, en muchas ocasiones mientras estoy metido en faena entre fogones,
simultáneamente voy tomando fotografías de todo el proceso con la idea de hacer
una entradita culinaria, pero luego me viene el bajón y las fotos y las ganas se
quedan olvidadas en algún oscuro rincón del baúl de los recuerdos.
Hoy le he puesto bemoles al asunto y me he obligado a escribir algo, a
romper este ominoso silencio de más de tres meses y para ello he rebuscado en
las carpetas olvidadas y he rescatado una de una comida que preparé hace mes y
medio más o menos. Una sencillita y barata, de esas que tan bien vienen a los
que de cocina están a dos velas y que dan un avío de muerte. Vamos que no tiene
ni ciencia ni misterio y hasta yo soy capaz de bordarla.
MUSLOS DE POLLOS AL HORNO
Ingredientes:Ajos. 4 dientes grandecitos
Zanahorias. 2 hermosas
Cebolla. 2 medianas
Puerro. 2
Setas. Un cuarto de kilo al gusto
Tomate frito.
Cuatro o cinco cucharadas soperas
Un buen vaso
Las cantidades van en función de la bandeja de horno que utilices, yo he
utilizado una pequeña donde solo cabían
cuatro traseros de pollo, por lo que todas las cantidades anteriores van en
función de ello.
Vamos con el proceso:
En una sartén con un buen chorreón de aceite de oliva doro muy
someramente por ambas partes los cuartos traseros del pollo, previamente
salpimentados, y los traslado amorosamente a la bandeja del horno.
En el mismo aceite pongo los ajos pelados y enteros, el puerro cortado en
rodajas gruesas, ídem las zanahorias y la cebolla en trozos grandecitos. Los tengo cuatro o cinco
minutos dándoles vuelta con la paleta hasta que empiecen a tomar algo de color,
entonces le agrego las setas troceadas y sigo otros tres o cuatro minutos. Lo
normal es agregarles champiñones cortados en cuarto, yo les puse gurumelos que
tenía congelados y precocinados de la temporada pasada.
Acto seguido ponemos el tomate frito y revolvemos un par de minutos para que todo se amalgame.
Ya está
todo el pescado vendido, ahora le toca trabajar al horno.
Napamos los
cuartos con todo el sofrito anterior repartiéndolo bien y lo regamos todo con
el vino blanco, que no tienes vino blanco y le pones tinto pues bien, que le
quieres poner solera o manzanilla, pues mejor.
Espolvoreamos con el tomillo molido y al horno previamente precalentado.
Espolvoreamos con el tomillo molido y al horno previamente precalentado.
A servir y
disfrutar del manjar acompañado de un buen pan para mojar y una copita de vino.
He vuelto a repetir el plato y está vez he cambiado la cebolla por 8 chalotas de tamaño medio partidas por la mitad. Ha ganado muchísimo en calidad
ResponderEliminarRicardo, ya lo he hecho varias veces,hoy repetimos, exquisito, gracias por compartirlo, probaré lo de las chalotas 😊
ResponderEliminarGracias Encarna por tu comentario. Yo también lo tengo en el menú cotidiano
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