martes, 10 de mayo de 2016

ALITAS DE POLLO CARAMELIZADAS

Hay un tipo en Argentina que es un bloguero pelotudo y afamado, el pendejo en cuestión se llama Diego Bianchi y su culinaria bitácora lleva por celestial nombre “Contacto con lo divino”. Divinamente cocina el prenda y encima hace unos reportajes fotográficos que te dejan con las patas colgando. El proceso gráfico de sus platos es tan didáctico que solo con sus fotos se pueden cocinar sus recetas sin necesidad de más explicaciones.

Diego es uno de mis permanentes referentes y disfruto cada vez que publica algo nuevo y, algunas veces, hasta tengo la osadía de imitarlo. Pura presunción por mi parte obviamente.




Hace no mucho publicó una receta de alitas de pollo caramelizadas al estilo oriental que nada más leerla me puse a salivar como los perros de Paulov y en ese preciso instante decidí que tenía que intentar emularla.

Este domingo he aprovechado que están cayendo chuzos de punta y no hay quien salga a la calle para meterle mano a la recetita ya que, previsor que es uno, tenía a mano congeladas un kilito de estupenda alitas.

Va por todos ustedes pero desde ya os digo que si queréis ver la receta en todo su apogeo entréis en el enlace de Diego que os he dejado anteriormente y paséis de la mía, que  a su lado no deja de ser una mala imitación chapucera.

Ingredientes:
1 kilo de alitas de pollo
3 cucharadas de azucar morena
5 dientes de ajo
Medio limón
Salsa de soja
Aceite, sal y pimienta negra

Hoy no me voy a enrollar y voy a ir al grano. He empezado separando las dos partes de las alitas, las he salpimentado y las he frito en una sartén por separado hasta dorarlas en abundante aceite.



Las he trasladado escurridas a una cazuela con un pelín de aceite donde les he añadido los ajos fileteados y les he dado unas vueltas. Acto seguido el bajado el fuego y le he puesto el azúcar removiendo sin cesar para que se vayan caramelizando.







Por último el chorreón de soja, el zumo del medio limón y vuelta que te vuelta con la paleta hasta que la salsa se ha espesado y se ha impregnado en la carne dejándola sumida en un precioso  lacado.



Punto pelota.


Para acompañar he cogido 6 patatas y las he cocido con abundante sal. Antes de que estuviesen en su punto las he sacado, pelado, troceado y colocado sobre papel vegetal en la bandeja del horno. Unas gotas de aceite y a 180º durante unos cuarenta minutos o hasta que veas que están tomando un apetecible color dorado. 





¡Cojonudo almuerzo!

4 comentarios:

  1. Lleva usted razón, nada que ver su receta con la original de su "amigo" argentino, sobre todo por las fotos. Pero no desespere.

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    1. No desespero amigo, no desespero; lo que pasa es que diego es muy muy bueno y yo soy solo un feliz aprendiz. Gracias por el coemtario

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  2. He leído algunas cosas de tu blog y me ha encantado. Comparto algunas cosas contigo, que me parecían tediosas hasta que las has descrito tú en tu perfil. Escribo porque el comentario de arriba (no sé si quedará abajo una vez publicado éste) es de un malage impresionante. No sé cómo se puede contestar así a una persona que escribe de manera tan humana, humilde y humorística como tú. Saludos.

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    1. Gracias Hoturu, un sol, eso es lo que eres un radiante sol. Un abrazo

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