martes, 12 de marzo de 2013

ARROZ DE CARABINEROS SIN CARABINEROS


El sábado me pasé por Mercadona y me compré un kilazo de gambones tamaño XXX por 7,35 € para, esa misma noche, hacerlos a la plancha con su sal gordita por lo alto  y hartarme de comer su carnecita blanca y de chupar el coralito de sus cabezas. El caso es que, llegado el momento, mis mujeres andaban algo desganadas y nos sobraron como 350 gramos, que, viendo el panorama, ni siquiera llegué a hacer.

Los hermosisimos gambones

Sin problemas, pensé, estos no se estropean en un día. Mañana un arroz de esos que quitan el sentido.Arroz con carabineros, pero sin carabineros.

A las doce me meto en faena: pelo los gambones y los reservo;  las cabezas y todas las carcasas  las deposito en una olla onda con un generoso chorreón de aceite; sofrío durante cuatro o cinco minutos mientras estrujo bien para que salga todo el jugo, todo el coral de los enormes cabezones (este truco me lo enseño mi amigo José Andrés el de la tele). Cuando ya el olorcillo inunda la cocina y a mí me tiene arrebolado, añado tres hermosos vasos de agua y dejo que cueza a fuego medio un largo rato, sin prisas.

Como bien se puede notar la foto ha salido de pena,
se supones que eso son las cabecitas sofriéndose en
la olla.

Diez minutos después esto está listo, retiro del fuego, cuelo el caldo y lo reservo.

Mientras todo esto acaece le estoy metiendo mano a una cebolla mediana, es decir  cortándola  en trocitos muy pequeños, ídem con dos dientes de ajo y rayando un buen tomate madurito.


Casi un litro de buen y cargado caldo 


Cazuelita honda al fuego con su aceite de oliva correspondiente, añadimos la cebolla, sal para que sude y la dejamos que se haga a fuego lento hasta que se transforme en cristales trasparentes; es la hora de añadir el ajo y otro ratito ligando hasta que se vea que los trocitos de ajo toman un ligerisimo color tostado. Todo esto muy tranquilo, con un buena copa de somontano (Carles por mas seña) y un par de rodajitas de chorizo para que la faena se haga menos trabajosa. Por último el tomate picado y a dejar que se rehogue todo. En total las tres cosas me han llevado 25 minutos. Para postre le he añadido un vaso de vino blanco, cuatro vueltas de cuchara para que el alcohol se disipe, apago el fuego y me largo a tomarme una cervecita con la señora, que es la una y media y en Sevilla y a esa hora es un sacrilegio no acudir a la cita con nuestra amiga la Cruzcampo.

Los gambones que utilicé

Una hora después a rematar la faena: 

Enciendo el fuego a tope, añado el arroz a la cazuela, lo mareo un poco y a mojarlo con el caldito que teníamos reservado. La proporción clásica,  como quiero que salga un poco caldoso y el caldo está muy concentrado, he puesto tres unidades de agua por una de arroz.  Cuando empieza a burbujear bajo el fuego a la mitad y en 12-15 minutos la cosa está lista. Un par de minutos antes de apagar el fuego añado los gambones.

El producto final.
¿Quién es el guapo que me dice que no son carabineros?

Unos minutos de reposo y a disfrutar como un cosaco.

Por 2 euros por barba comida de categoría, pero de autentica categoría.

¡Que lujazo!

6 comentarios:

  1. Espectacular Ricardo!! Ya me gustaría incarle el diente a tu arroz con una buena copa de vino blanco!

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    1. Querido Diego, gracias por tu cariñoso aliento, nada comparable con tu maravilloso y genial blog:
      http://contactoconlodivino.blogspot.com.es/

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  2. Te he copiado la idea y la receta. Muchas gracias por ambas!!!

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